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Tras el cambio de las reglas de juego, siete referentes del sector analizaron con Clarín Rural los desafíos que se vienen para producir y exportar más. 

Comienza a salir de poco el sol para la ganadería argentina. Tras el nuevo escenario con la baja a cero de las retenciones a la exportación de carne, eliminación de todas las trabas para exportar (Roes) y la unificación del tipo de cambio, la cadena cárnica ya ve con otros ojos el horizonte después de años tormentosos que hicieron perder 10 millones de cabezas. Así lo expresaron los protagonistas de la actividad a Clarín Rural.

 

 “Las medidas que se tomaron desde el Gobierno fueron en el sentido de lo que reclamaba el sector ganadero, para que pueda tener previsibilidad y aprovechar las buenas perspectivas de negocios”, destacó Rodrigo Troncoso, subsecretario de Ganadería en el Ministerio de Agroindustria. 

 “Las medidas fueron fundamentales para impulsar la producción. Pero ahora hay que seguir apuntalando el trabajo día a día. Esto no soluciona todos los problemas”, continuó. En efecto, para Troncoso se debe ordenar la cadena interna de comercialización y mejorar las relaciones internacionales, para volver a ganar mercados. 

 El funcionario agregó que están pensando cómo ayudar a los productores para que incrementen el peso de faena de 320 kilos a 450 kilos y mejoren la eficiencia productiva, logrando más terneros por vaca. “Aquí, el rodeo es de alrededor de 50 millones de cabezas y cada animal en stock produce 56 kilos de carne. En cambio, en Estados Unidos, por cada animal que tienen en stock producen 126 kilos”, ejemplificó.

 

 

Por su parte, Ulises Forte, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), dijo que en el sector de la ganadería hay una gran esperanza. Y que esto queda demostrado en el auge en la retención de vientres, por lo cual ya se redujo la faena de hembras y en las ferias cayó la venta de terneras.

 “El productor respondió muy rápido ante las medidas”, sostuvo. De todas maneras, coincidió con Troncoso en que se debe seguir trabajando para producir animales más pesados, recuperar mercados y modernizar las industrias.

 En este sentido, Forte consideró que el país debe recuperar los 10 millones de cabezas que se perdieron en los últimos años. Pero remarcó que para alcanzar este objetivo es fundamental garantizar previsibilidad. “El ternero que se está gestando en el vientre de una vaca va ser comercializado con otro presidente o en el segundo mandato de Macri. Los tiempos biológicos son más largos que los políticos”, evaluó.

Bajo este paraguas también se ubicó Alfredo Guzmán, presidente de la Asociacion Argentina de Angus, la raza más importante del país, que representa cerca del 60% del rodeo nacional. Según el directivo, la ganadería todavía se está acomodando, pero prevé que la actividad mejore claramente con respecto al 2015.

 “Habrá mayor retención de vientres porque todos los productores van a aspirar a tener más terneros por año. Se tardará en llegar a las 62 millones de cabezas que se alcanzaron 12 años atrás, pero estamos en un buen camino”, coincidió.

 “La frutilla del postre es que en 90 días se puede abrir el mercado norteamericano. Puede ser muy atractivo si uno ve la experiencia uruguaya”, indicó Guzmán. Según él, EE.UU. paga mejores precios que la Unión Europea. “Por la calidad de nuestros productos, podemos marcar una diferencia, como ocurrió en 2012, cuando se pagaba más en el mercado norteamericano que la cuota Hilton”, indicó.

 Y agregó que “no va a correr riesgo el abastecimiento interno, porque los 120 kilos de proteínas que come por año cada argentino se completarán con cerdo y pollo”. 

 La caída de la faena y en particular de la faena de hembras ratifica que el productor ganadero ha decidido continuar con la retención de vientres iniciada hace trece meses. Según datos recientes, la participación de las hembras en la faena total promedió 40,9% en el primer trimestre del año. Esto significa una caída de 2,9% con respecto al mismo período del año pasado. 

 Carlos Bledel, presidente del Centro de Consignatarios, también aseguró que la ganadería tiene un horizonte más promisorio que el que tenía en los últimos años, porque los mercados están abiertos y no hay retenciones a la carne ni Roes que traben la comercialización. Pero advirtió que el daño fue tan grande que la pérdida de 10 millones de cabezas costará recomponerla para volver a tener fuertes saldos exportables.

 En cuanto a los precios que se están abonando, el directivo dijo que la invernada está con buenos valores, por encima de los $ 32 por kilo dependiendo del peso y los plazos a pagar. “Son mayores a los del año pasado. En el último trimestre del 2015 los valores subieron fuerte y, si bien cayeron en esta primera parte del año, son óptimos”, aseguró.

 Al mismo tiempo, predijo que se van a mantener, porque los produtores van a apostar a novillos más pesados y esa recomposición de stock hará que los precios se sostengan. “La Argentina eligió el novillo liviano en desmedro del pesado. Ahora, habrá una retracción en la oferta, pero a largo plazo será beneficioso para la ganadería y para el país”, explicó.    

 Otro eslabón de la cadena que puede corroborar que la ganadería está en pleno crecimiento es el de la venta de insumos. Sebastián Perretta, director de Desarrollo de Negocios y Estrategia en Biogénesis Bagó, empresa líder en la elaboración y comercialización de productos veterinarios, apuntó que hubo un salto de ventas de unidades de productos en el primer trimestre del año en relación al mismo período del 2015.

 “La adopción de tecnología ayudará a incrementar la productividad del rodeo, lo cual será necesario para atender la demanda internacional”, manifestó.

 Perretta puso como ejemplo la utilización de vacunas para bovinos. Sin considerar la vacuna antiaftosa, que es obligatoria, en el país se aplican unas 100 millones de dosis por año, pero tiene un potencial de utilización de 250 millones de dosis para bovinos. “Solo el 30% de los productores tienen asesoramiento con un veterinario. Eso significa que hay una adopción de tecnología menor a la potencial, lo que provoca que los índices productivos sean muy inferiores a los del primer mundo”, puntualizó.

 Igualmente, a pesar de estar lejos de los países líderes a nivel mundial, la Argentina se encuentra un paso adelante en relación a los del Mercosur, indicó el experto.

 Un sector que no está en su mejor momento es el del feedlot. Para José Luis Triviño, presidente de la Cámara Argentina del Feedlot, atraviesan una etapa de incertidumbre debido a que los costos directos han subido de manera muy importante, sobre todo por el gasoil, los impuestos y algunos insumos, como el maíz.

 El nivel de ocupación de los corrales, según el último informe de la cámara, está en un 56%, tres puntos menos que el año pasado en la misma época. “Debemos tener cuidado con las decisiones que se toman, porque el que se equivoca puede comenzar a producir a pérdida en este sector”, advirtió.

 Por lo tanto, Triviño dijo que hoy deben ser muy cautelosos con la compra de invernada, porque el gordo ha mantenido el mismo precio en los últimos dos meses. “El precio del maíz ha subido pero ya era hora de que esto ocurra, porque el productor maicero estaba complicado y ahora tendrá rentabilidad. Creo que así crecerá el área sembrada con el cereal y habrá una mayor oferta en el mediano plazo, lo que beneficiará al feedlot”, indicó. Así las cosas, Triviño cree que el feedlot estará en un buen momento en el mediano plazo.

 El productor también se refirió a la poca participación del país en la cuota 481, que abrió la Unión Europea para animales terminados a corral. “Había expectativas, pero lamentablemente el productor tenía desconfianza en las perspectivas del negocio, por la política oficial”, indicó. Por eso, el titular de la cámara feedlotera cree que, ahora, con un panorama más claro, los productores encerrarán más animales para participar de esta cuota sin aranceles.

 Hablando de exportación, el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, que agrupa a los princiales frigoríficos del país, también destacó las medidas adoptadas por el nuevo gobierno para reubicar al sector ganadero en la senda de crecimiento. 

 A través de su presidente, Mario Ravettino, alertó sobre la informalidad existente en la actividad frigorífica que, según la entidad, constituye la verdadera barrera para la llegada de nuevas inversiones en la producción y en la industria. Además, dijo que impide que la cadena de valor exprese todo su potencial económico y perjudica la creación de empleo.

 “Entendemos que este es el momento perfecto para que el Gobierno adecúe las reglas y haga el control necesario para que los actores de la cadena las cumplan”, sostuvo Ravettino.

 Y agregó: “A pesar de las fenomenales oportunidades que ofrece el mercado mundial y doméstico al desarrollo del sector, las equivocadas políticas públicas implementadas durante décadas nos han aislado y causado perjuicios para la propia industria bovina y para el bienestar general de los argentinos”.

 Si bien no existen datos oficiales sobre la evasión impositiva y previsional, según indicó el consorcio ABC, hay consenso entre los operadores en que la suma de tales prácticas distorsivas en la cadena de valor es de aproximadamente seis pesos por kilo de res en gancho. Es decir, unos 40 centavos de dólar. Dado que la producción proyectada para este año es de 2.700.000 toneladas peso res, la evasión rondaría en los 1.080 millones de dólares.

 Son números que impactan y que hablan del potencial que tiene toda la cadena, que en este tiempo está volviendo a poner toda la carne al asador.